Al frente, con la letra de mi hijo —esa mezcla particular de imprenta cuidadosa y cursiva apurada que nunca terminó de resolver— había dos palabras: Para Mamá.
La carta que mi hijo dejó en el cajón de su maestra.
Al frente, con la letra de mi hijo —esa mezcla particular de imprenta cuidadosa y cursiva apurada que nunca terminó de resolver— había dos palabras: Para Mamá.