Tras ese reconocimiento, su carrera alcanzó una dimensión internacional. En 1991, protagonizó JFK, el drama político dirigido por Oliver Stone, y Robin Hood: príncipe de los ladrones, una nueva adaptación de la conocida leyenda inglesa. Al año siguiente llegó El guardaespaldas, junto a Whitney Houston, una producción que combinó romance, música y suspenso y que se convirtió en uno de los títulos más populares de su filmografía.
A lo largo de los años siguientes, Costner continuó participando en proyectos de distintos géneros. Su trayectoria incluyó dramas deportivos, historias familiares, westerns y películas de gran presupuesto. Aunque no todas sus producciones tuvieron el mismo resultado comercial o crítico, mantuvo una presencia constante en el cine y siguió explorando diferentes formas de contar historias.
Décadas después de sus primeros éxitos, volvió a conquistar a una amplia audiencia gracias a Yellowstone, la serie televisiva en la que interpretó a John Dutton, un poderoso propietario de un rancho que intenta proteger sus tierras y preservar el legado de su familia. El personaje permitió que una nueva generación de espectadores descubriera su trabajo y le valió un Globo de Oro por su interpretación.
Costner también apostó por un proyecto personal de gran envergadura: Horizon: una saga estadounidense. Concebida como una historia del oeste desarrollada en varias entregas, la producción refleja su interés por las narraciones históricas y por los proyectos que requieren una planificación ambiciosa. Su participación como actor, director y productor volvió a demostrar su intención de mantener el control creativo sobre las historias que considera importantes.