—No podemos acudir a la policía local, Anne. Están en la nómina de la financiera.
—No necesitamos a la policía local —respondí, abriendo el segundo cajón del escritorio, donde guardaba la copia de la póliza de seguro y los registros fiscales corporativos que Lucas creía haber borrado del servidor—. Mi tío es magistrado del Tribunal Federal de Circuito. Pero para que él mueva a los agentes federales esta misma noche, necesito que me des una sola cosa.
—Pídeme lo que sea.
—La dirección exacta del departamento y el código del portón. Si Lucas cree que va a dormir tranquilo esta noche mientras prepara su jugada maestra, está a punto de enterarse de con quién estuvo casado todos estos años.