Lo Que Le Pidió Antes de Volver a Bailar Cambió Todo Entre Ellos-silas

Sabía que nosotros la mirábamos como a la muchacha que había permanecido a su lado durante la peor etapa de su vida.

Sabía que, si ella desaparecía de un día para otro sin explicar nada, alguien terminaría preguntándole por qué.

Y también sabía que ella había guardado silencio porque no quería exponerlo mientras estaba herido.

Él había convertido ese silencio en una jaula.

«¿Le dijiste eso sabiendo que nosotros todavía creíamos que seguían juntos?»

No respondió.

«Mírame.»

Lo hizo.

«Sí.»

Me senté otra vez en la silla.

La misma silla.

De pronto recordé una tarde, unas tres semanas después del accidente, cuando ella llegó corriendo porque se le había hecho tarde después de clases.

Traía la mochila mal cerrada y, al dejarla junto a la pared, asomaron unas zapatillas de baile.

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