ME BAJARON DEL AVIÓN PARA CEDERLE MI ASIENTO A UN MILLONARIO… SIN SABER QUE YO ERA LA ÚNICA PERSONA QUE PODÍA SALVARLE LA VIDA

Vanessa sintió que las piernas le fallaban.

Buscó mi nombre.

Lo encontró.

Doctora Amelia Hart.

Especialista en cirugía cardiovascular compleja.

Consultora internacional.

Autora de técnicas quirúrgicas citadas en decenas de publicaciones.

Y debajo apareció algo peor.

“Hart era la cirujana que debía operar a Ethan Walsh esa misma noche.”

Vanessa dejó caer el teléfono.

—No…

Un supervisor se acercó.

—Vanessa Cole.

Ella se volvió.

—¿Sí?

—Entrégueme su identificación de tripulación.

—¿Por qué?

—Está suspendida con efecto inmediato.

—¡Pero yo seguí el procedimiento!

—No.

El supervisor la miró fríamente.

—Y tenemos las grabaciones.

Aterrizamos en Nueva York pasada la medianoche.

Claire nos esperaba.

No Marcus.

Buena señal.

—Ethan tuvo dos episodios de arritmia —dijo mientras caminábamos—. Los controlaron, pero el doctor Brooks quiere entrar a quirófano inmediatamente.

—Entonces no perdamos tiempo.

Cuando entré al Saint Catherine, el pasillo estaba lleno.

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