Cirujanos.
Enfermeras.
Administradores.
Seguridad.
Y al fondo estaba Richard Walsh.
El hombre cuya fortuna superaba los diez mil millones de dólares.
Había aparecido en portadas de revistas.
Esa noche parecía simplemente un padre aterrorizado.
Caminó hacia mí.
Pensé que intentaría hablar.
En lugar de eso hizo algo inesperado.
Inclinó la cabeza.
—Doctora Hart. Mi familia le debe una disculpa.
—Después.
—Por supuesto.
—Ahora necesito acceso completo a los últimos estudios de Ethan.
—Tendrá todo.
—Y nadie entra al quirófano sin autorización médica.
—Entendido.
Marcus apareció varios metros detrás.
Al verme, abrió la boca.
Richard se volvió hacia él.
—Ni una palabra.
Marcus calló.
Era la primera vez que lo veía obedecer tan rápido.
Entré a la habitación de Ethan veinte minutos después.
Estaba consciente.
Débil, pero consciente.
Cuando me vio, intentó sonreír.
—Supongo que este es el momento en que debería decir que siento mucho lo del asiento.