¡Pero Sebastián jamás había sufrido aquella lesión!
Cuando le pregunté qué le había pasado, respondió tranquilamente que era de un antiguo accidente de motocicleta.
Solo había un problema: ¡Sebastián NUNCA había tenido una motocicleta!
Aquella noche me encerré en el baño, temblando mientras una posibilidad aterradora cruzaba mi mente.
Si el hombre con el que acababa de casarme tenía la cicatriz de mi esposo muerto… ¿A QUIÉN HABÍAMOS ENTERRADO EN SU TUMBA? 😱⚰️
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«Si te casas conmigo solo porque tengo el rostro de mi hermano muerto, detén esta boda ahora mismo».
Esas fueron las últimas palabras que Sebastián Morales me dijo antes de convertirnos en marido y mujer.
Tres años antes, había enterrado a mi primer esposo, Santiago, después de un terrible accidente automovilístico. Ahora estaba a punto de casarme con su hermano gemelo idéntico.