Nora desbloqueó su teléfono.
Delante de mí escribió un mensaje adicional para la comisión.
Explicó que no tenía evidencia de que yo hubiera conocido la herencia antes de la muerte de Alicia.
También explicó que seguía considerando la boda una decisión profesionalmente incorrecta.
Me dejó leerlo.
No me convertía en víctima.
No convertía a Alicia en culpable.
No convertía a Nora en una hermana arrepentida.
Simplemente decía la verdad.
Nora pulsó enviar.
Después modificó también su publicación.
No la eliminó.
Añadió que yo había renunciado legalmente a los 1.780.000 pesos y que no existían pruebas de que hubiera conocido la herencia antes de la boda.
Cuando salí de su casa, ella seguía sentada frente a la caja color crema, sosteniendo el pañuelo de Alicia.
La investigación continuó varias semanas.
Durante ese tiempo trabajé algunos días con mi padre.