Mi nombre estaba escrito sobre la tapa.
La abrí frente a ella.
Había un sobre de un despacho jurídico.
Leí la primera página.
Luego la segunda.
Alicia me había dejado su parte de la herencia de su abuela.
1.780.000 pesos.
Exactamente la cantidad que necesitaba para liquidar mi crédito educativo.
Sentí que el suelo desaparecía bajo mis zapatos.
“No puede ser.”
Nora me arrebató el documento.
Leyó la cifra.
Su rostro cambió.
“¿Qué demonios es esto?”
“No lo sabía.”
“¿Te dejó el dinero de mi abuela?”
“Nora, te juro que no sabía nada.”
Me miró como si el hombre al que había agradecido unos días antes hubiera desaparecido.
“Entonces dime por qué te casaste con ella.”
“Porque era su última voluntad.”
“Y ahora resulta que sales del funeral con 1.780.000 pesos.”
“No voy a aceptar ese dinero.”
Nora retrocedió.
“Voy a denunciarte ante el hospital.”