Lucía señaló varias inconsistencias y mostró la constancia de una solicitud urgente de revisión presentada días antes.
El funcionario se apartó para hacer una llamada.
Yo apenas comprendía los términos.
Solo entendí que las máquinas no avanzarían aquella mañana.
Cuando él lo confirmó, me senté porque las rodillas ya no me sostenían.
Ramiro se acercó.
—Esto va a costarle más de lo que cree.
Nicolás dio un paso, pero Lucía habló primero.
—Cualquier propuesta, por escrito y a través de nosotros.
El constructor guardó sus papeles.
Por primera vez desde que lo conocía, no tuvo una frase preparada para mí.
No todo quedó resuelto ese día.
La casa tenía daños reales. El techo necesitaba reparaciones y había instalaciones viejas que yo llevaba años remendando como podía.
Lo que se cuestionó fue la manera en que habían utilizado esos problemas para empujarme a vender, los datos del expediente y una inspección que yo no recordaba haber recibido.