Pasé horas tratando de encontrar una explicación. Quizá era una inversión o parte de un proyecto. Pero varios detalles no encajaban: la información sobre el supuesto empleo en Canadá no coincidía con los documentos que yo había visto, mientras que algunos gastos estaban relacionados con el apartamento de Florida.
Después, una persona conocida por ambos me contó lo que terminó de romper mis esperanzas: Valeria estaba embarazada. Adrián planeaba empezar una vida con ella.
Me quedé inmóvil en la cocina, con una taza de café ya frío entre las manos. Mi esposo no se marchaba a trabajar al extranjero. Pensaba dejarme esperando durante dos años mientras construía otra vida