Fui al aparador y saqué una carpeta azul que guardaba desde hacía nueve días.
Diego la reconoció al instante.
—¿Qué tienes ahí?
—Mi segunda sorpresa.
Era la foto de un documento: “Autorización para constitución de garantía hipotecaria”.
Abajo decía Valeria Montes y había una firma.
Mi firma.
Falsificada.
—Esto no lo firmé yo —susurré.
Diego entendió que su juego había terminado.
Lo que no sabía era que yo guardaba un último documento que lo iba a hundir por completo.
Nadie se atrevía a respirar, esperando qué iba a abrir después.
PARTE 3
Sostuve la hoja frente a todos.
Mis manos temblaban, pero mi voz no.
—Hace once días encontré este borrador en el portafolio de Diego. Era el avalúo de mi casa por $4,800,000. Y hace nueve días encontré el cargo del hotel.
Saqué la carpeta azul marino.