—Abuelita, hoy no vas a hacer absolutamente nada. ¡Solo descansa!
A veces me miro al espejo y veo a una mujer que pasó toda su vida creyendo que no valía nada.
Pero ahora conozco la verdad.
Nunca fui una vieja inútil.
Fui una madre a la que le arrebataron a su hija y una mujer a la que nunca le permitieron conocer la felicidad.
Y ahora, por fin, tengo todo aquello con lo que soñé durante cincuenta años.
Una familia.
Amor.
Y paz.
A veces, la vida te arrebata cincuenta años para después devolverte un solo abrazo que hace que agradezcas no haberte rendido jamás. ❤️