Yo no dije nada.
Aquella frase había sido repetida tantas veces de distintas formas que ya no necesitaba discutirla.
El juez resolvió que Mateo conservaría la guarda y custodia provisional mientras continuaban las evaluaciones familiares. Fernanda tendría convivencia supervisada y debería someterse a evaluación psicológica, seguimiento por la autoridad de protección y, si los especialistas confirmaban un problema de consumo de alcohol, tratamiento.
No perdió para siempre a su hija ese día.
Y eso importaba.
El objetivo no era castigarla.
Era proteger a Sofía.
Si Fernanda cambiaba de ver