Todavía creía que el problema era que la policía estaba llegando.
No entendía que el verdadero desastre ya había ocurrido.
Porque mientras él gritaba frente a mi casa, uno de los otros hombres acababa de decir algo frente a la cámara que cambiaría por completo la investigación.
Y cuando Javier escuchó la grabación, dejó de hacer preguntas y pidió que nadie borrara ni un solo mensaje.
PARTE 3
Los policías llegaron desde ambos lados de la calle.
No hubo disparos.
No hubo ninguna escena heroica.
Y me alegro de que así fuera.
Camila ya había visto suficiente miedo para toda una infancia.
Los agentes ordenaron a los hombres mantener las manos visibles. Revisaron las armas, identificaron a todos y separaron sus versiones.
Ernesto intentó mantener el control.
—Esto es un malentendido. Vinimos a hablar.
Desde la sala podía verlo por la cámara.