—Pero hay algo que debes ver.
Mi teléfono vibró.
Llegó una fotografía.
Después otra.
Y otra.
La primera mostraba una transferencia de 50.000 dólares que yo había realizado años atrás.
La segunda mostraba un documento relacionado con una deuda.
La tercera era una carta.
Reconocí inmediatamente la fecha.
Era de apenas cuatro semanas después de la muerte de James.
Pero lo que me dejó helada fue una frase escrita a mano en el
margen.
«Ella todavía no está en condiciones de revisar nada.»
No reconocí la letra.
Envié todo a Michael.
—Necesitamos esa carpeta —dijo.
—David no puede llevársela.
—No quiero que lo haga. Que no toque nada más. Fotografías, si puede hacerlo sin meterse en problemas, y nada más.
Asentí aunque él no pudiera verme.
—¿Crees que mi padre se aprovechó de mí después de la muerte de James?