Michael guardó silencio unos segundos.
—Creo que tenemos suficientes indicios para revisar cuidadosamente todo lo que firmaste durante ese periodo. Nada más por ahora.
Aquella respuesta prudente me asustó más que cualquier acusación.
Porque Michael nunca dramatizaba.
Dos horas después, Olivia me llamó.
No estaba llorando esta vez.
Estaba furiosa.
—¿Has hablado con David?
—Sí.
—Estás intentando poner a mi marido en mi contra.
—No necesito hacerlo.
—Papá tiene documentos.
—Entonces podrá presentarlos donde corresponda.
Hubo un silencio.
Después Olivia dijo algo que
me sorprendió.
—Tú nunca quisiste esta casa de verdad.
Me reí sin poder evitarlo.
—La compré yo.
—Pero nunca estás allí. Siempre estás trabajando. ¿Para qué quieres una villa enorme si apenas la utilizas?
Ahí estaba.
La verdadera lógica detrás de todo.
No importaba quién había pagado.
No importaba quién figuraba en la escritura.