Entre aquellas páginas apareció un antiguo extracto que resolvía parte del misterio.
Poco después de recibir el dinero de James, mi padre había realizado varios movimientos financieros.
Ninguno parecía relacionado
con salvar su vivienda.
Había pagado deudas personales.
Había realizado una importante transferencia a una cuenta de inversión.
Y existía otro movimiento cuyo destino todavía no habíamos identificado.
—¿Y mis cincuenta mil? —pregunté.
Michael colocó otra hoja frente a mí.
—También estamos reconstruyendo su destino.
Los registros disponibles indicaban que una parte había sido utilizada para cancelar obligaciones que mi padre nunca me había mencionado.
Otra cantidad había terminado en una cuenta distinta.
No era la historia que me había contado.
No se parecía siquiera.
Me apoyé en el respaldo de la silla.
—James lo sabía.
—Sabía al menos una parte.