Mi padre me echó de mi propia villa y se la entregó a mi hermana… pero olvidó un detalle: la casa nunca fue suya

Entonces Michael sacó una copia de la carta.

—Hay una frase que creo que pasaste por alto.

Me señaló el último párrafo.

James había escrito:

«Si algún día Robert vuelve a pedir dinero, pregunta primero por la cuenta que abrió con Olivia.»

Levanté la cabeza.

—¿Olivia?

Michael asintió.

—Eso

es lo que tenemos que aclarar.

Llamé a mi hermana desde allí.

Contestó casi inmediatamente.

—¿Papá abrió alguna cuenta contigo hace años?

Silencio.

—¿Cómo sabes eso?

Sentí que se me cerraba el estómago.

—Contéstame.

Olivia respiró profundamente.

—Sí.

—¿Cuándo?

—Cuando yo tenía veintidós años.

—¿Para qué?

—Papá decía que era para ayudarme a ahorrar.

—¿Sigue existiendo?

—No lo sé. Dejé de utilizarla hace mucho.

Michael escribió algo en una hoja y me hizo un gesto para que continuara.

—¿Entró alguna vez una cantidad grande?

Olivia tardó demasiado en responder.

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