caiga tu bono.
En ese instante activé la grabadora del teléfono.
—¿Usaste mis datos sin preguntarme?
—No exageres. Cuando veas a mi mamá feliz me lo vas a agradecer.
Apreté los dientes.
—Está bien. Dime cuándo hay que ir a pagar.
Mauricio creyó que acababa de ganar.
No sabía que, mientras él hablaba del color del Mercedes, yo ya estaba buscando el número de una abogada.
PARTE 2
La abogada se llamaba Paulina y tardó menos de 15 minutos en hacerme una pregunta que me dejó en silencio:
—¿Quieres salvar el matrimonio o protegerte de lo que pueda hacer después?
Miré la grabación de la llamada, los mensajes de Mauricio y una foto que Teresa había subido a su estado: ella posando afuera de la agencia con la frase “pronto llega mi consentido”.
—Quiero protegerme.
Nos habíamos casado por separación de bienes y el departamento era mío desde antes. Paulina