No hubo una escena cinematográfica.
Mariana no se arrodilló.
Yo no tiré ningún anillo sobre la mesa.
Simplemente salí.
Durante las semanas siguientes, cada pieza fue encontrando su lugar.
La Fiscalía continuó la investigación contra Sergio por las lesiones y por el posible uso indebido de documentos. Él compareció acompañado de un abogado. Negó haber querido lastimar a Sofía, pero no pudo explicar satisfactoriamente por qué estaba en mi despacho ni por qué tenía copias de información de mi empresa.
La declaración de mi hija, el informe de la lesión antigua, los mensajes de Mariana y los accesos del correo fueron incorporados por las autoridades.
Por recomendación de Claudia, contraté a un contador independiente para revisar mi negocio.
No apareció un fraude millonario oculto.
Aquello casi fue un alivio.
Sí encontramos dos cotizaciones modificadas y una supuesta orden de trabajo que mi empresa jamás había emitido. Sergio las había utilizado para aparentar solvencia ante personas que le habían prestado dinero.