La doctora Priyanka Oei colocó la tableta sobre mi cama.
En la pantalla apareció un documento con varias firmas.
—Antes del trasplante —dijo con calma— insististe en que toda la documentación relacionada con la donación fuera revisada por un abogado independiente.
Asentí.
Lo recordaba perfectamente.
No porque desconfiara del hospital.
Desconfiaba de mi familia política.
La doctora abrió otro archivo.
—También pediste que todo quedara grabado.
En la pantalla apareció el video de una reunión celebrada dos días antes de la cirugía.
Allí estaban Thaddius.
Marisol.
Y su madre.
Creían estar solos.
No sabían que la cámara de seguridad de la sala privada también registraba el audio.
La voz de Marisol sonó con absoluta claridad.
—En cuanto termine el trasplante, la echamos.
Thaddius respondió sin levantar la vista de unos documentos.