La anciana bajó la mirada.
—Su esposo murió en circunstancias extrañas.
Ana sintió un escalofrío.
—¿Qué significa eso?
—Oficialmente fue un accidente. Pero Elena siempre creyó que alguien lo había provocado.
Ana recordó la carta.
—¿Conoce a un hombre llamado Viktor?
Milena dejó caer
sacó.
Las joyas
estaban
hija desapareciera.
—¿Viktor sigue vivo?
Milena guardó silencio.
Después respondió:
—Murió hace cinco años.
Ana sintió un pequeño alivio.
Pero la anciana añadió:
—Su hijo todavía vive en la ciudad.
—¿Cómo se llama?
Milena la miró directamente.
—También se llama Viktor.
Ana regresó a la casa antes del anochecer.
El camino parecía más largo que nunca.
Cada árbol proyectaba sombras extrañas.
Cuando finalmente llegó, notó algo que la hizo detenerse.
La puerta principal estaba entreabierta.
Estaba segura de haberla cerrado.
Su corazón comenzó a latir violentamente.
—¿Hola?
Nadie respondió.