Y no iba a resolverlo mediante gritos.
Iba a resolverlo con hechos.
Parte 6. La noche en que mi madre contó la verdad
Aquella noche decidí quedarme en casa.
Sergio y Mónica se retiraron a la habitación que ocupaban desde hacía meses. Sus hijos se encerraron en sus cuartos, ajenos a la gravedad de lo que ocurría.
Yo preparé una cena sencilla con Pilar.
Mientras cortábamos verduras, ella permaneció en silencio durante un largo rato.
—¿Te acuerdas de la primera Navidad que pasaste aquí? —preguntó de pronto.
Sonreí.
—Claro. Quemaste el asado.
Pilar soltó una pequeña carcajada.
—Y tu padre insistió en que estaba buenísimo.
—Me comí tres platos porque tenía miedo de que pensarais que no me gustaba vuestra comida.
Ella dejó el cuchillo sobre la tabla.
—Eras tan pequeño, Álvaro. Siempre intentabas portarte bien para que nadie se arrepintiera de haberte acogido.