Parte 2: LA CÁMARA OCULTA REVELÓ QUE EL VERDADERO LADRÓN VIVÍA EN LA CASA boughtat

El cabello de Daisy volvió a crecer lentamente.

La primera vez que pudo hacerse una pequeña coleta corrió emocionada hasta el espejo.

—¡Mami!

Giró sobre sí misma.

—¿Ya estoy bonita otra vez?

Me arrodillé frente a ella.

Tomé su rostro entre mis manos.

—Nunca dejaste de serlo.

Las lágrimas aparecieron en sus ojos.

—La abuela decía que las niñas malas tenían que verse feas.

La abracé con fuerza.

—Las personas malas

son las que hacen daño a los niños.

No los niños.

Ella sonrió.

—Entonces yo nunca fui mala.

—Nunca.

Tiempo después, en el jardín de su nueva escuela, la maestra pidió a los alumnos dibujar el lugar donde se sentían más seguros.

Muchos dibujaron su habitación.

Otros, el parque.

Daisy me dibujó a mí.

Con una gran puerta abierta detrás.

Cuando le pregunté por qué había pintado esa puerta tan grande, respondió con una naturalidad que jamás olvidaré:

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