—Mamá me dijo que no hablara porque papá se iba a enojar.
Un murmullo recorrió la sala.
Gabriel reaccionó inmediatamente.
—¿Vas a creerle a un niño de ocho años?
Lucía lo miró.
—No.
Pausa.
—Voy a escuchar a mi hermana.
Adriana continuó:
—Hace dos semanas encontré una caja en el escritorio de Gabriel. Dentro había una copia de un seguro de vida.
La sala quedó completamente silenciosa.
—No era nuevo. Ya existía desde hacía tiempo. Pero había algo diferente.
Lucía sintió cómo su corazón empezaba a acelerarse.
—La cantidad había aumentado.
Algunas personas se miraron entre sí.
Gabriel negó con la cabeza.
—Eso no significa nada.
Pero su voz ya no sonaba segura.
—También encontré mensajes con una persona llamada Víctor. Hablaban de una caída.
Lucía dejó de respirar por un segundo.
Una caída.