Cada historia era distinta.
Pero todas encontraban allí algo que durante mucho tiempo les había faltado.
Esperanza.
Un año después, el granero del Rancho Miller fue demolido.
Nadie quiso conservar aquel lugar.
En su sitio sembraron un enorme campo de girasoles.
Cuando llegó la primavera, el terreno se cubrió de amarillo.
Hannah caminó entre las flores junto a Elías.
—Nunca imaginé volver aquí.
—Ya no es el mismo lugar.
Ella observó el horizonte.
—No.
Sonrió.
—Porque yo tampoco soy la misma.
Elías tomó su mano.
No hicieron falta promesas grandiosas.
El pasado jamás desaparecería por completo.
Pero había dejado de gobernar sus vidas.
Mientras el viento movía los girasoles, Hannah comprendió que el dolor no había escrito el final de su historia.
Solo había sido el capítulo más oscuro antes de encontrar, al fin, la libertad, la justicia y una familia elegida por el corazón.