El ambiente se volvió insoportablemente tenso.
Cuando parecía inevitable una pelea, sonó un disparo.
No apuntaba a nadie.
Era el sheriff.
Había llegado acompañado por varios ciudadanos.
Martha estaba entre ellos.
También el doctor.
Y otros antiguos trabajadores del rancho.
Uno tras otro comenzaron a hablar.
—Yo también vi los golpes.
—Yo escuché sus gritos.
—Yo tuve miedo de denunciar.
Cada declaración debilitaba a Owen.
Su confianza desapareció.
Intentó montar otra vez.
Pero el sheriff levantó la voz.
—Owen Miller, queda arrestado.
El hombre sacó un revólver.
Por un instante todo quedó inmóvil.
Entonces Hannah dio un paso al frente.
Temblaba.
Pero levantó la cabeza.
—Ya no te tengo miedo.
Las palabras parecieron golpear más fuerte que cualquier arma.
Owen vaciló apenas un segundo.
Fue suficiente.
Dos ayudantes lo redujeron antes de que pudiera disparar.
Semanas después comenzó el juicio.