Seis meses después, cuando finalmente caminaron juntos hacia el altar, nadie tuvo duda de que aquel plan que parecía una locura había sido la jugada más sabia de su vida: buscando a ciegas entre veinte desconocidas, Alexander había encontrado el único tesoro que el dinero jamás puede comprar.
PARTE FINAL / El millonario decidió elegir esposa viendo solo sus manos y sin siquiera mirar su rostro: pero cuando entre 20 chicas por fin hizo su elección y quitaron la sábana blanca de la cabeza de la elegida, el hombre se quedó petrificado de shock…