Ben no contestó. Simplemente asintió con sobriedad, recogió las hojas de su hija y guardó sus credenciales en el bolsillo de su uniforme. Luego, extendió su mano hacia Klava.
—Vamos a casa, cariño.
Klava corrió hacia él y lo abrazó por la cintura con una sonrisa que iluminó toda su carita. Ben le acarició el cabello, dio una orden corta con la mano a Scout —quien se puso de pie al instante junto a ellos— y los tres salieron caminando juntos por el pasillo de la escuela con la frente en alto.