La densidad ósea disminuye con la edad, sobre todo en las mujeres después de la menopausia. Con huesos más frágiles aumenta el riesgo de fracturas por caídas leves.
Qué ayuda: calcio y vitamina D en la dieta, algo de sol, ejercicio de impacto suave y una revisión periódica de la densidad ósea si tu médico la recomienda.
3. El sueño se vuelve más liviano
Con los años se produce menos melatonina y el sueño se interrumpe con más facilidad. Despertarse de madrugada o dormir menos horas seguidas es muy común.
Qué ayuda: horarios regulares, luz natural por la mañana, cenas ligeras y evitar pantallas antes de acostarse.
4. La vista y el oído cambian
Es habitual que cueste más enfocar de cerca (presbicia) y que aumente la sensibilidad a la luz y el riesgo de cataratas. En el oído, la pérdida suele empezar por los sonidos agudos, y se nota al seguir conversaciones en lugares con ruido.