PARTE 1
La madre de Andrés abandonó a su nuera recién operada y a su nieto de 11 días en un piso casi sin comida mientras disfrutaba de un hotel de lujo con el dinero destinado a cuidarlos. Pero cuando Andrés regresó inesperadamente en Nochevieja, descubrió que aquel abandono ocultaba una traición mucho mayor.
Eran las 21:40 del 31 de diciembre cuando Andrés Molina abrió la puerta de su piso en el barrio madrileño de Arganzuela.
Esperaba encontrar a su esposa, Irene, descansando junto a la cuna de Nico, su primer hijo. Había adelantado su regreso desde Zaragoza, donde llevaba 3 semanas supervisando una instalación industrial.
Quería sorprenderlos.
Irene había tenido una cesárea de urgencia apenas 11 días antes. Nico nació antes de lo previsto y ambos necesitaron atención hospitalaria. Andrés había podido conocerlo brevemente, pero tuvo que regresar al trabajo antes de que recibieran el alta.