Tengo 69 años y cada mes ayudaba económicamente a mi hija porque decía que con dos niños no llegaban a fin de mes. Nunca le pregunté en qué gastaba el dinero. Un domingo me invitó a comer y escuché por casualidad cómo le decía a una amiga que estaban ahorrando para pasar dos semanas en el Caribe. No dije nada durante la comida. Pero cuando se levantó para traer el postre me preguntó: «Papá, ¿te acuerdas de hacerme la transferencia mañana?». Entonces dejé el tenedor sobre la mesa…
Me llamo Francisco, tengo 69 años y vivo en Madrid. Estoy jubilado desde hace cuatro años. No soy rico, pero después de trabajar toda mi vida tengo una pensión suficiente y algunos ahorros.
Mi hija Elena tiene 38 años, está casada con Rubén y tienen dos niños.
Hace aproximadamente dos años me contó que estaban pasando una época complicada. Habían subido la hipoteca, los niños tenían muchos gastos y entre actividades, comida y recibos llegaban muy justos a final de mes.