Yo no levanté la voz.
—No vuelvas a hacer eso aquí.
Diego retiró la mano.
Paula apareció en la entrada con Renata en brazos.
No intervino.
Solo se quedó ahí.
Diego miró a nuestra hija y entonces bajó el tono.
—Yo quiero seguir siendo su papá.
anoche que no voy a impedirlo.
—Entonces tenemos que actuar como adultos.
—Eso es exactamente lo que estoy haciendo.
Le expliqué que, mientras aclaráramos la separación y el dinero, necesitábamos acuerdos claros para las visitas, los gastos de Renata y el acceso a las cuentas que compartíamos.
No le amenacé con quitarle a su hija.
No intenté castigar a Daniela.
No llamé a su trabajo.
Lo que sí hice fue negarme a continuar viviendo como si nuestra familia siguiera funcionando bajo reglas que solo Diego conocía.
Él intentó negociar otra cosa.
—Puedo volver a la casa y dormir en el estudio mientras arreglamos esto.