“Tienes 50 años, Elena, no 20; deja de avergonzarme” – Mi esposo se negó a entrar a mi fiesta de cumpleaños por mi vestido “inapropiado”

“Deja de avergonzarme”.

Esas tres palabras me dolieron más de lo que esperaba.

“Damon…”.

“No voy a entrar ahí a tu lado con este aspecto, como si fuera una broma de mal gusto”.

Más gente había dejado de hablar.

Notaba sus miradas fijas en nosotros.

“Es mi cumpleaños”, susurré.

“¿Y qué?”.

“Solo quería sentir…”.

“¿Querías fingir que todavía eres joven?”.

Su risa fue breve y cruel.

“Madura ya”.

Las lágrimas me ardían en los ojos.

“No lo entiendo”.

“No hace falta que lo entiendas”.

Cruzó los brazos.

“Tienes dos opciones”.

No podía respirar.

“Entra sola y busca algo con lo que taparte”.

Hizo una pausa a propósito.

“O me voy”.

Por un momento, me pareció que todo el mundo se desvanecía.

Solo estaba el asfalto bajo mis pies y el sonido de mi propio corazón rompiéndose.

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