Elena empezó a leer.
“Si estás leyendo esto, Diego logró encontrarte. Eso significa que finalmente ocurrió lo que temí durante años.”
Elena apretó la carta.
Siguió leyendo.
“Quiero que sepas algo antes de continuar. Nunca te culpé.”
Elena tuvo que detenerse.
Mauricio permaneció en silencio.
Diego estaba a unos metros.
Ella continuó.
Rafael explicaba que, seis meses antes de abandonar la empresa, había descubierto movimientos extraños en algunas cuentas.
Al principio eran cantidades pequeñas.
Tan pequeñas que podían confundirse con errores administrativos.
Pero ocurrían de manera constante.
Rafael comenzó a revisar documentos.
Encontró una estructura creada durante los primeros años de la empresa que desviaba un porcentaje mínimo de ciertos pagos hacia una entidad externa.
Ni Rafael ni Elena habían autorizado aquello.
Rafael investigó.
Y encontró un nombre asociado repetidamente con los documentos.
Arturo Cárdenas.
Elena sintió que las manos comenzaban a temblarle.