Un niño esperó cinco horas para entregar un sobre a una empresaria… y dentro estaba su pasado perdido

Pero ninguna de esas cosas existía ya.

—¿Tu papá te habló de este lugar? —preguntó.

Diego entró lentamente.

Miró las paredes.

Después caminó hacia el fondo.

—Dijo que había una ventana.

Señaló una estantería empotrada.

—Y que debajo del lado izquierdo había un ladrillo que podía moverse.

Mauricio miró a Elena.

La estantería parecía instalada años después de que ellos abandonaran el lugar.

Tardaron casi veinte minutos en desmontarla parcialmente.

Detrás apareció una antigua ventana tapiada por una remodelación posterior.

Y debajo del marco había un ladrillo ligeramente diferente a los demás.

Mauricio utilizó una herramienta.

El ladrillo cedió.

Dentro del hueco había una caja impermeable.

Elena sintió que Diego se acercaba.

Abrieron la caja.

Había dos cosas.

Una memoria digital.

Y una carta escrita a mano.

Cuatro páginas.

La letra era la misma del sobre.

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