—Hay algo más —dijo Diego.
—Dime.
—Mi papá dijo que, cuando la encontrara, debía decirle una frase.
Elena esperó.
—“La primera oficina”.
Elena cerró los ojos por un instante.
Claro que significaba algo.
Su primera oficina.
El lugar donde todo había comenzado.
A la mañana siguiente, Elena llamó a Mauricio León, responsable de seguridad y análisis interno de su grupo empresarial.
Mauricio llevaba años trabajando con ella y tenía fama de hacer pocas preguntas innecesarias.
Elena le contó solamente lo indispensable.
Un antiguo socio.
Un niño.
Una desaparición.
Una fotografía.
Y un mensaje escondido durante años.
Mauricio guardó silencio unos segundos.
—¿Quién manejó la salida de Rafael de la empresa?
Elena ya conocía la respuesta.
—Arturo Cárdenas.
—¿Sigue trabajando contigo?
—Sí.
—¿Desde cuándo?
—Casi treinta años.
El silencio de Mauricio cambió.
—Entonces tendremos que revisar también esa parte de la historia.