Un niño pagó 60 € por un torno de 14 toneladas que llamaban chatarra… y la Armada le pagó 268.000 €

Dentro no había la acumulación de óxido que yo había imaginado durante tantas noches.

Los engranajes conservaban una película de protector ambarino. Sus superficies aparecían limpias bajo aquella capa, sin las marcas de uso que recordaba de las máquinas de mi abuelo.

Julián se inclinó para observarlos.

Luego pidió una linterna.

Remedios fotografió el interior desde varios ángulos.

Encontraron una funda protectora adherida a la cara interna de la tapa. Dentro había una tarjeta y documentación de fábrica.

Julián leyó el nombre del fabricante, el número de serie y la fecha de aceptación: agosto de 1958.

La máquina había sido construida para trabajos pesados sobre ejes, siguiendo unas especificaciones de la Armada.

El número coincidía.

Me apreté las manos.

—¿Eso significa que nunca se usó?

Julián levantó la vista.

—Todo lo que hemos visto hasta ahora apunta a que fue almacenada sin entrar en servicio. Tendremos que completar la inspección, pero su conservación es extraordinaria.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *