Que no existían pruebas de aquellas advertencias.
Alejandro no supo qué contestar.
—Le agradezco lo que hizo por Sofía —continuó ella—, pero no voy a permitir que utilice a mi nieta para aliviar su conciencia.
—No vine por eso.
—Entonces demuéstrelo.
Y no prometa nada que no pueda cumplir.
Aquella noche, Alejandro regresó a su oficina y buscó el expediente de Benjamín Beltrán.
Encontró una ficha laboral, un acta de defunción y varios documentos bloqueados por el departamento jurídico.
Llamó a su abogada, Valeria Reyes.
Al día siguiente, ella le confirmó algo inquietante.
—Después del incendio detectamos diferencias entre los reportes técnicos y los informes que recibiste.
Te recomendé una auditoría independiente.
—No lo recuerdo.
—Autorizaste a Ricardo para resolverlo.
Alejandro sintió vergüenza.
Valeria ordenó preservar los archivos digitales y solicitó una revisión externa.
Mientras tanto, Elena permitió algunas visitas breves a Sofía, siempre acompañadas por familiares.