Vi a una chica que se parecía muchísimo a mi hija en la escuela donde trabajo; cuando conocí a sus padres, descubrí una verdad que me dejó atónito kara.

Cada vez que miraba hacia la tercera fila, me sentía mal.

A la hora del almuerzo, me encerré en un cubículo del baño y lloré desconsoladamente.

Luego me lavé la cara y me miré en el espejo.

—Lily no es Maggie —susurré.

Una mujer que se estaba lavando las manos a dos lavabos de distancia me miró de reojo.

Fingí que no había dicho nada.

“Lily no es Maggie”,

Esa tarde, volví a casa y no le dije nada a Paul.

Esperé hasta la noche siguiente.

—Hay una chica nueva en mi clase de la segunda hora —dije mientras cenábamos.

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