Miguel no solo había preguntado cómo reclamar derechos sobre la propiedad.
Había presentado un expediente declarando supuestas remodelaciones por cientos de miles de pesos, acompañado de gastos que no coincidían con la realidad.
Si aquello era lo que parecía, mi hermano ya no estaba simplemente escondiendo dinero.
Había empezado a fabricar una historia para quedarse con una parte de mi casa.
Y Javier acababa de encontrar la prueba que podía destruirlo todo.
PARTE 3
A la mañana siguiente, antes de enfrentar a Miguel, doña Lupita llegó con su teléfono en la mano.
—Rodrigo, escucha esto primero.
La grabación había ocurrido durante una visita anterior de los familiares de Karla.
Se oyó perfectamente la voz de mi cuñada.
—Doña Elena, coma abajo, por favor. Van a venir unas amistades de mi familia, gente importante. Usted sabe cómo son esas reuniones… y con esa ropa van a empezar a preguntar cosas.