Javier la miró con furia.
—¿También tú vas a traicionarme?
—No —respondió ella—. Estoy dejando de encubrirte.
El representante de la financiera recogió su carpeta.
—Con una denuncia por falsificación y fraude, el procedimiento sobre la casa tendrá que suspenderse mientras se revisa el expediente. Mi empresa también presentará su propia querella.
Javier intentó salir, pero afuera ya esperaba una patrulla. Lucía había enviado las pruebas preliminares a la fiscalía antes de la reunión, temiendo que tratara de escapar o destruir documentos.
Dos agentes entraron y le pidieron que los acompañara. No lo esposaron delante de sus padres, pero le informaron que debía rendir declaración y entregar sus dispositivos.
Antes de cruzar la puerta, Javier se volvió.
—Papá, tú empezaste esto cuando vendiste aquel terreno.
Don Ernesto lo miró con una tristeza serena.
—Yo tomé una decisión que te dolió. Tú elegiste castigar a toda la familia durante 10 años. No son la misma cosa.