Volvía del colegio con mi hijo cuando señaló a 2 niños junto a la basura: tenían su misma cara, aunque mi familia llevaba 6 años negando que existieran. Leí un mensaje de mi tío: «Mientras sigan siendo tuyos en los papeles, las acciones siguen donde deben estar». No grité; llamé a mi abogada. Pero un sobre con mi nombre guardaba 3 pulseras idénticas.

—¿Quién os cuidaba? —preguntó con la voz rota.

Lucas miró a Mateo antes de responder.

—Nuestra tía Marta. Dijo que nuestra madre se llamaba Clara y que nuestro padre tenía otro hijo. Hace 3 noches nos dejó aquí. Dijo que alguien vendría a buscarnos.

Marta.

La hermana menor de Clara. La mujer que desapareció de Madrid 2 días después del funeral.

Nico abrió su mochila, sacó un bocadillo y lo partió en 3 sin que nadie se lo pidiera. Lucas hizo exactamente lo mismo con la mitad que recibió: volvió a dividirla y dio el primer trozo a Mateo. Álvaro sintió una punzada que no tenía nada que ver con la compasión.

Llamó a su pediatra, a su abogada y

después a servicios sociales. No quiso sacar a los niños de allí sin dejar constancia de cómo los había encontrado. Mientras esperaban, les compró agua, fruta y ropa limpia en una tienda cercana.

Entonces Mateo sacó de una bolsa rota un sobre arrugado.

—La tía dijo que solo se lo diéramos a nuestro padre si aparecía.

En el frente, escrito con bolígrafo azul, había un nombre.

ÁLVARO SERRANO.

PARTE 2

Álvaro no abrió el sobre

hasta que la trabajadora social autorizó el traslado provisional de Lucas y Mateo a su casa de Pozuelo, bajo supervisión. Los pequeños se ducharon, comieron despacio y se quedaron mirando una habitación llena de juguetes como si hubieran entrado en otro mundo. Nico no se separó de ellos ni un minuto.

A medianoche, Álvaro rompió el sobre.

“Marta ya no puede protegerlos. Busca las pulseras del Hospital Santa Isabel. Pregunta a tu madre por el

pacto de herencia de los nietos. No creas ningún certificado que lleve la firma de Esteban.”

Esteban Serrano era su tío y director financiero del grupo familiar.

A la mañana siguiente, la pediatra Elena Vega examinó a los niños. Estaban bajos de peso y tenían anemia leve, pero nada que no pudiera mejorar con cuidados. Después tomó muestras de ADN de los 3 pequeños y de Álvaro.

Los resultados urgentes tardarán unas 48 horas.

Antes de que pudiera respirar, llegaron 2 agentes y una técnica de protección de menores. Alguien había denunciado que Álvaro retenía a 2 niños desaparecidos.

Lucas se aferró a su chaqueta.

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