Volví sin avisar a Valencia y escuché a mi padre pedir permiso para sentarse en la mesa que él mismo construyó. Mis padres cenaban en el cuarto de herramientas mientras Nuria brindaba en su salón. Ella dijo: “Mejor comed en vuestro cuarto para no molestar”. No discutí, bloqueé las cuentas y llamé a mi abogado, hasta que vi lo que mi padre escondía bajo la tabla

Entonces Nicolás encontró una autorización de gestión patrimonial fechada 8 meses antes.

Permitía a Javier actuar en nombre de Manuel en determinadas operaciones y daba acceso a cuentas vinculadas a la vivienda.

Abajo aparecía una firma.

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