Creí que la mujer con la que estaba a punto de casarme me había traicionado, hasta que la encontré agonizando en medio del bosque, todavía con el vestido de novia que llevaba tres días antes. Sus primeras palabras me dejaron helado: “No me lleves con mi familia… fueron ellos quienes me encerraron”. No discutí con nadie; simplemente llevé un misterioso medallón a una anciana para preguntarle por él… y ella terminó revelándome una muerte que había permanecido oculta durante casi treinta años.

Vivía cerca de la propiedad de Beatriz.

Y tres semanas antes había entrado a su terreno buscando una pelota.

Ese día había visto una camioneta detrás del granero.

Había visto a dos hombres bajar a una mujer vestida de blanco.

Y había visto cómo Beatriz abría la puerta de la vieja bodega.

Emiliano llevaba semanas callado por miedo.

Pero al reconocer a Lucía, corrió hacia su padre y dijo una frase que cambiaría todo:

—Papá, yo sé dónde tuvieron encerrada a esa muchacha.

Una hora después, Beatriz estaba sentada frente a nosotros.

Y por primera vez desde que empezó aquella pesadilla, ya no estaba llorando.

PARTE 3

La reunión se hizo en la oficina del comisariado.

Estaban el padre Esteban, mi madre, Jacinta, Lucía, Emiliano con su padre y varios vecinos que habían sido llamados como testigos.

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