El olor a humedad hizo que Lucía se cubriera la boca.
En el piso había un vaso de plástico, una cobija sucia, restos de pan endurecido y un pedazo de cuerda.
En una barra metálica oxidada había fibras atoradas.
—Ahí la rompí —dijo Lucía—. Estuve frotando la cuerda durante horas.
Beatriz dejó de hablar.
Los agentes comenzaron a fotografiar todo.
Después encontraron algo aún más grave.
Dentro de un cajón había varias hojas.
En una aparecía escrita repetidas veces una frase:
“Me fui porque amo a otro hombre”.
Era la letra de Beatriz.
Probablemente había practicado intentando imitar la escritura de Lucía.
También encontraron copias de documentos de las propiedades de Elena, contratos preliminares y una hoja firmada por Rogelio.
El documento establecía que, después de casarse con Lucía, él entregaría a Beatriz “la mitad de los beneficios obtenidos de la venta o explotación de los terrenos”.