La reacción de Ricardo fue retirar casi todo lo que quedaba en la cuenta común.
—Guarde la evidencia —indicó Daniel—. Cada movimiento tendrá que explicarlo.
La casa dejó de sentirse como una casa. Ricardo se fue a dormir al estudio y Mateo notó la distancia.
—¿Se van a divorciar?
Lucía dejó de preparar la cena.
—Tenemos problemas serios.
—Papá tiene otra mujer, ¿verdad?
Ella tardó demasiado en responder.
—Sí.
Mateo apretó la mandíbula.
—¿Y a ti sí te puede dejar de importar?
Aquella pregunta dolió más que el anillo.
Esa noche Ricardo intentó explicarse con su hijo. Minutos después Mateo salió furioso.
—Dice que tú estás destruyendo la familia por celos.
—Yo no dije eso —protestó Ricardo.
—Dijiste que mamá te llevó a juicio y que por eso todo se va a acabar.
Lucía lo miró fijo.
—No vuelvas a usarlo para defenderte.