Después de tres años engañándome con anticonceptivos, mi marido dejó sobre la mesa cuatro cápsulas peligrosas y dijo con indiferencia: “Son de calcio”. Yo reconocí lo que eran, fingí tomarlas y esa misma noche desaparecí. Él creyó que su descuido me había matado; lo que no sabía era que mi ausencia activaría un testamento, millones en contratos y la caída de toda su familia.

Directora de Investigación y Desarrollo de Grupo Salazar Biociencias.

La presentadora resumió su trayectoria: doctora en Ciencias Farmacéuticas, investigadora en productos naturales y responsable de un nuevo medicamento desarrollado con compuestos vegetales mexicanos.

El auditorio estalló en aplausos.

Mariana habló sin titubear.

—Este proyecto comenzó hace tres años. Durante ese tiempo trabajé con muestras de plantas medicinales de comunidades de Puebla, Oaxaca y Veracruz. Nuestra meta era desarrollar un tratamiento accesible, estable y producido con cadenas de suministro que pagaran precios justos a los productores.

Alejandro sintió un vacío en el estómago.

Tres años.

El mismo tiempo que ella había pasado viviendo en su casa como si fuera una sirvienta.

La reportera preguntó dónde había realizado la primera fase de investigación.

Mariana sonrió.

—En condiciones bastante limitadas. Tenía una mesa pequeña en un cuarto de servicio, junto a la cocina. Después de terminar las labores de la casa, aprovechaba la noche para trabajar.

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