Nada se resolvió en una tarde.
Durante semanas hubo entrevistas, peritajes de firmas, requerimientos bancarios y revisión de correos.
Pero el patrón se volvió cada vez más difícil de explicar.
Teresa había creado Consultoría Valdés 4 años antes.
La empresa casi no tenía empleados.
Aun así, había facturado millones de pesos a Medinova.
Parte del dinero había regresado a cuentas relacionadas con Arturo. Otra parte se había usado para cubrir gastos personales de Teresa, incluyendo la remodelación de su residencia y pagos de tarjetas.
Arturo alegó que todo correspondía a servicios legítimos.
Los auditores pidieron entregables, estudios y reportes.
Muchos no aparecieron.
El crédito de 2,400,000 pesos resultó aún peor.
La firma de Mariana no coincidía con sus trazos originales según el peritaje preliminar, y el supuesto poder notarial presentado como respaldo no correspondía con los registros de la notaría.